El nuevo clásico

Si uno escucha Hacienda Lopez de Haro le suena a clásico, es así, lo sabemos. A tinto clásico, a bodega de toda la vida, a Rioja histórica de tempranillo, garnacha y graciano, de extensos viñedos vetustos y chuletillas de cordero cocinadas sobre sarmientos convertidos en brasas. Pues Hacienda López de Haro es todo eso, sí, pero es mucho más que eso.

Para nosotros es el nuevo clásico. Porque para ser un clásico no hace falta tener cientos de años, ni venir de alta alcurnia, sino respirar esa magia de las cosas bien hechas, que se hacen con cariño y se disfrutan con pasión.  Su nombre, su elaboración, su origen… trascienden las modas y dan forma a un clásico auténtico e inalterable. Un nuevo clásico que lucha contra estándares, clichés y prejuicios. Una gama de vinos que sale de bodega para ser bebida y entendida, sin grandes ínfulas ni postureo, con la pretensión de ser disfrutado y de que emocione. Nada de formalismos. ¿Que quieres guardarlo para ver cómo evoluciona? Hazlo, y cuéntanos qué tal está cuando lo abras. ¿Qué te lo quieres beber ya? Brindamos también por ello. Hacienda López de Haro, el nuevo clásico. 

El Spot

La campaña “el nuevo clásico” es un homenaje en clave de humor a la publicidad de los años 40 y 50 que tantos recuerdos nos despierta. Caracterizada por el uso de un jingle o canción pegadiza para que el consumidor recordara la marca, rimas fáciles que se convierten en memorables y personas mirando a cámara y posando con el producto.

Making OFF

Detrás de cada gran campaña hay un gran equipo que la ha hecho posible, conócelos.

Los protagonistas

La rubia con descaro

Estefanía 25 años. Atractiva, provocativa y con un punto de inocencia que la hace irresistible. Siempre coge con dulzura su copa de López de Haro, la acerca lentamente a sus labios y el tiempo parece detenerse.

El soltero

Mario 21 años. El típico bebedor de cerveza que no sabe mucho de vino pero le gusta, de vez en cuando, pedirse un vino y está empezando a disfrutar del sabor y los placeres del buen vino, su López de Haro.

El moderado

José Manuel 30 años. El yerno perfecto con el que sueña cualquier madre para su hija. Guapo, responsable, detallista y que siempre lleva el regalo perfecto a cualquier celebración familiar, su botella de López de Haro.

La chica de al lado

Ana 28 años. Esa chica simpática y actual que está en el bar y habla con todos los que se le aproximan. Segura de si misma con su copa de López de Haro, te mira sonriente y acabas pidiendo lo mismo que toma ella.

El tatuado

Diego 27 años. Un hipster de aspecto duro, muy moderno y a la última en tendencias de todo tipo. Pero cuando se trata de vino no se deja llevar, saca su lado clásico y con decisión pide un López de Haro.

El casado

Luis 47 años. Un hombre con una vida feliz, familiar y hogareño que aprecia el buen comer siempre acompañado de una copita de buen vino. Nunca falta en su mesa su copa de López de Haro.

El más raro

Ramiro 65 años. El sibarita que disfruta con tranquilidad de su copa de vino hasta el último sorbo. Le gusta tomarse su vino en soledad sin que le molesten, como si de un ritual se tratara, él y su copa de López de Haro.